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Descripción, selección y Planteamiento de la Situación

 

 

El cuidado del agua es un tema que es bastante debatido en la actualidad, sin embargo, en ocasiones las personas parecen ser conscientes de la necesidad de realizar acciones concretas para aportar a la preservación del agua dulce, que es la que los seres humanos y otros seres vivos sobre nuestro planeta requerimos, desarrollando comportamientos coherentes con ello. Es por esto, que llama la atención una familia en la ciudad de Medellín, la cual se preocupa y se toma el trabajo de hacer una contribución a esta problemática, obteniendo con ello de una u otra forma beneficios, tales como: ahorro en la cuenta de los servicios públicos y un aporte ambiental.

Esta familia recoge el agua lluvia y la utiliza para variadas actividades de la vida diaria como: limpieza de pisos, terrazas, aceras y escaleras; limpieza de vehículos como automóvil y moto; regar plantas; lavado de ropa en lavadora, entre otros.

La vivienda es estrato tres y habitan allí tres personas adultas. Se interesan mucho por el cuidado del medio ambiente y cómo ellos pueden contribuir, al menos evitando el desperdicio que ellos ven innecesario del agua. Pero se enfoca solo una de las prácticas de ahorro del agua: el lavado de ropa en lavadora con agua lluvia.

El proceso consiste en recoger el agua lluvia y aprovecharla para realizar el lavado de la ropa, en vez de utilizar la que sale directamente de la canilla. Ellos hacen lavado de dos “tandas”[1] de ropa semanalmente. Para lavar una tanda usan dos ciclos para los cuales esta familia utiliza el agua lluvia en la mayoría de las veces, pues cuando no lo hacen es porque el tiempo climático ha estado muy seco, razón por la cual deben recurrir al agua de la llave.

El ciclo del lavado es llevado a cabo en dos momentos:

MOMENTO 1: Se echa la ropa, el detergente y cuatro canecas de agua lluvia con 16 litros cada una. El agua con jabón que se escurre es recolectada en recipientes para lavar pisos o vaciar el baño

MOMENTO 2: Se realiza el enjuague para el cual se agregan tres canecas y media de agua lluvia. El agua que sale del enjuague se recolecta y se filtra para utilizarla en el ciclo de lavado de la siguiente tanda de ropa.

En la entrevista informal, se entabla un diálogo con los integrantes de la familia, en particular uno de los comentarios realizado por uno de ellos nos lleva a establecer la situación de modelación como tal:

“… esta práctica de usar el agua de la lluvia para lavar es un aporte al ambiente, pero otras medidas tendrían mayor impacto en el medio ambiente porque existen otras prácticas a nivel agrícola, minero o industrial donde se desperdicia muchísima más agua; sin embargo, una ética personal lo lleva a uno a no desperdiciar el agua que otros seres humanos pueden estar necesitando.”

 

Esto nos lleva a plantearnos un problema al cuál consideramos le podemos dar un tratamiento matemático, el cual se esboza en las siguientes preguntas:

¿Cómo podemos mostrar argumentos matemáticos para sustentar lo que este integrante de la familia plantea? ¿Cuál es el impacto ambiental y económico de recolectar agua lluvia y reutilizarla en quehaceres del hogar?2

 

 

 

[1] La cantidad de ropa sucia semanal normalmente la dividen en dos partes para lavarla.

 

 

 

 

Situación de Modelación

Matemática

Ecológico - Ana y Jaime
00:00

 

 

Colombia es un país con una inmensa riqueza hídrica, configurada por la disponibilidad de fuentes superficiales y subterráneas. En total, el país disfruta de una dotación promedio de 2.100 km3 de agua fresca (50.000 m3/año/hab), cifra que supera ampliamente la de países como Brasil, Argentina y México (BM, 2007). La dotación de aguas subterráneas es importante, pues se estima que el 30% de la oferta de agua dulce total proviene de este tipo de fuentes y además cerca del 40% de los municipios del país dependen únicamente de acuíferos para el abastecimiento de agua potable (IDEAM, 2004). Pero esta dotación no se encuentra equitativamente distribuida (temporal y espacialmente).

En relación con las cuencas hidrográficas, se estima que un 40% de las mismas tienen una vulnerabilidad entre moderada y media (IDEAM, 2001). Esto se refleja claramente en el índice de escasez, pues en condiciones de año seco un 25% de los municipios sufre problemas de disponibilidad de agua (60% de la población), que varía entre media, media-alta y alta. A 2015 se espera que de continuar la tendencia actual, un 65% de la población enfrente este problema (Ibid. Op. Cit). Por supuesto que la región Andina sería la zona más afectada, seguida por el Caribe.

La demanda de agua para uso agrícola y consumo humano se empieza a convertir en un factor explicativo de los problemas de estrés hídrico, pues el consumo de agua que alcanzó los 7.435 millones de metros cúbicos en 2003, tuvo a estos dos sectores como los principales usuarios, con el 54,5% y 28,8% del total de la demanda (IDEAM, 2004).

Los problemas relacionados con la calidad del recurso también son muy importantes, y comienzan por la falta de información. Sólo hay estaciones de monitoreo de calidad del agua en algunos ríos y acuíferos y la recolección y manejo de datos no está estandarizada. La calidad del agua en Colombia se ve afectada principalmente por la contaminación orgánica y los sedimentos (DNP, 2007). Estos últimos tienen que ver con la erosión de los suelos por la actividad agrícola y la minería. El principal aportante de materia orgánica medido en términos de DBO es el sector agrícola, que produce el 84% de la mis­ma, seguido por las aguas residuales domésticas (10%) y las industriales (6%).


(Pérez & Rojas, 2008).

Uso y contaminación de Recursos Hídricos

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